miércoles, 27 de julio de 2016

Problemática social

Aporte individual




Mendicidad

La prostitución y la mendicidad, son fenómenos de marginación derivados de la situación de pobreza extrema, la indigencia, el desempleo, la falta de recursos necesarios de una gran parte de la población, para proveerse de sus necesidades básicas.
El desplazamiento forzoso, el desempleo, la droga y la crisis económica han provocado en los últimos años un crecimiento elevado de la mendicidad, este es un fenómeno que es visible en cualquier país, ciudad, o en los barrios donde vivimos siempre encontramos personas que están en situación de indigencia y que por esta razón acuden al llamado rebusque, o mendicidad para poder vivir.
Es impresionante como este fenómeno de mendicidad afecta también a los niños que insólitamente se han convertido en cotidianidad y que los ciudadanos miramos en el mejor de los casos con impotencia, o indiferencia, cuando no con desprecio o repulsión hacia los niños.
 En mi opinión personal las personas que se encuentran en esta pobreza extrema, son los más vulnerables en caer en la redes de prostitución, siendo ellas mismas quienes se empieza a prostituir, o utilizando los niños para tal fin, excusándose en la necesidad de sobrevivir, y convirtiéndose en un blanco fácil para las personas que tienen como negocio la explotación sexual.
Para las personas que ya han ingresado en el mundo de la prostitución, la parte difícil es decidir salir, ya que en la mayoría de los casos, los dueños de burdeles y proxenetas utilizan la violencia, amenazas, drogas y alcohol para controlar estas personas.
Cuando las personas deciden abandonar la prostitución muy frecuentemente es por enfermedad o porque  ya no dan un beneficio económico al proxeneta, como consecuencia las personas que abandonan la prostitución se encuentran traumatizadas, enfermas y tan pobres como cuando entraron en ella, por lo que en la mayoría de los casos terminan viviendo en la mendicidad.

Trabajo Colaborativo


Drogadicción y la prostitución



 
El medio que rodea a la prostitución permite que las personas que fueron engañadas y obligadas a ejercer  lleguen a consumir drogas llevados por los problemas a los que se enfrentan cotidianamente y que les generan estrés, así como la explotación en general a la que son sometidas y que las convierte en un grupo vulnerable, pues están más expuestas a la violencia, al rechazo social, y a la indiferencia institucional.

Como lo plantea François Vallaeys quien nos habla de cómo tener una responsabilidad social, la cual nos debe ayudar a transformarnos y  articularnos con las políticas públicas. Esto para lograr consolidar un cambio,  todos debemos fijarnos un propósito y este es que debemos ponernos de acuerdo para encontrar una salida y así entrar en la ética de la sostenibilidad, pues la verdadera crisis es la falta de ética y esta nos afecta tanto como la falta económica. Es decir que todos debemos buscar salidas al problema de la drogadicción y enfocarnos en nuestra ética, puesto que muchos de nosotros por un lado frente a los demás siempre estamos en contra de todas las cosas que tienen que ver con la drogadicción pero por otro lado apoyamos la mendicidad y en muchos casos el dinero recolectado por las personas que viven en la indigencia terminan en mano de los grandes carteles de drogas, entonces es así como financiamos sin darnos cuenta la proliferación de ollas y expendios de drogas que afectan varios sectores de nuestras ciudades.
A este problema se sigue sumando la prostitución puesto que muchos de los consumidores de drogas terminan sumergidos en este vicio vendiendo sus cuerpos para costear dicho vicio, pues acceden a prostituirse para poder abastecer su necesidad consumo, o ingresan en el negocio de llevar personas que sean obligadas a trabajar en este oficio, esta es una problemática social de gran magnitud que debe ser ataca, e impactar de manera positiva otras problemáticas que se relacionan directamente con  la drogadicción, como es el caso de la prostitución e indigencia.


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