Problemática social
Aporte individual
Mendicidad
La prostitución y la mendicidad, son fenómenos de
marginación derivados de la situación de pobreza extrema, la indigencia, el
desempleo, la falta de recursos necesarios de una gran parte de la población,
para proveerse de sus necesidades básicas.
El desplazamiento forzoso, el desempleo, la droga y
la crisis económica han provocado en los últimos años un crecimiento elevado de
la mendicidad, este es un fenómeno que es visible en cualquier país, ciudad, o
en los barrios donde vivimos siempre encontramos personas que están en
situación de indigencia y que por esta razón acuden al llamado rebusque, o
mendicidad para poder vivir.
Es impresionante como este fenómeno de mendicidad
afecta también a los niños que insólitamente se han convertido en cotidianidad
y que los ciudadanos miramos en el mejor de los casos con impotencia, o
indiferencia, cuando no con desprecio o repulsión hacia los niños.
En mi opinión personal las personas que se
encuentran en esta pobreza extrema, son los más vulnerables en caer en la redes
de prostitución, siendo ellas mismas quienes se empieza a prostituir, o
utilizando los niños para tal fin, excusándose en la necesidad de sobrevivir, y
convirtiéndose en un blanco fácil para las personas que tienen como negocio la
explotación sexual.
Para las personas que ya han ingresado en el mundo
de la prostitución, la parte difícil es decidir salir, ya que en la mayoría de
los casos, los dueños de burdeles y proxenetas utilizan la violencia, amenazas,
drogas y alcohol para controlar estas personas.
Cuando las personas deciden abandonar la
prostitución muy frecuentemente es por enfermedad o porque ya no dan un
beneficio económico al proxeneta, como consecuencia las personas que abandonan
la prostitución se encuentran traumatizadas, enfermas y tan pobres como cuando
entraron en ella, por lo que en la mayoría de los casos terminan viviendo en la
mendicidad.
Trabajo Colaborativo
Drogadicción y la prostitución
El medio que rodea a la prostitución permite que las
personas que fueron engañadas y obligadas a ejercer lleguen a consumir
drogas llevados por los problemas a los que se enfrentan cotidianamente y que
les generan estrés, así como la explotación en general a la que son sometidas y
que las convierte en un grupo vulnerable, pues están más expuestas a la
violencia, al rechazo social, y a la indiferencia institucional.
Como lo plantea François Vallaeys quien nos habla de
cómo tener una responsabilidad social, la cual nos debe ayudar a transformarnos
y articularnos con las políticas públicas. Esto para lograr consolidar un
cambio, todos debemos fijarnos un propósito y este es que debemos
ponernos de acuerdo para encontrar una salida y así entrar en la ética de la
sostenibilidad, pues la verdadera crisis es la falta de ética y esta nos afecta
tanto como la falta económica. Es decir que todos debemos buscar salidas al
problema de la drogadicción y enfocarnos en nuestra ética, puesto que muchos de
nosotros por un lado frente a los demás siempre estamos en contra de todas las
cosas que tienen que ver con la drogadicción pero por otro lado apoyamos la
mendicidad y en muchos casos el dinero recolectado por las personas que viven
en la indigencia terminan en mano de los grandes carteles de drogas, entonces
es así como financiamos sin darnos cuenta la proliferación de ollas y expendios
de drogas que afectan varios sectores de nuestras ciudades.
A este problema se sigue sumando la prostitución
puesto que muchos de los consumidores de drogas terminan sumergidos en este
vicio vendiendo sus cuerpos para costear dicho vicio, pues acceden a
prostituirse para poder abastecer su necesidad consumo, o ingresan en el
negocio de llevar personas que sean obligadas a trabajar en este oficio, esta
es una problemática social de gran magnitud que debe ser ataca, e impactar de
manera positiva otras problemáticas que se relacionan directamente con la
drogadicción, como es el caso de la prostitución e indigencia.



